Si hay una especialidad que representa verdaderamente el alma de la Val Bormida, ésa es el Lisoni. Estos panes planos de patata, que se parecen a los ñoquis pero tienen una historia y una tradición propias, son uno de esos platos que hablan de mucho más que de sabor: hablan de los lazos con la tierra, con la cultura campesina y con la convivencia que sólo pueden dar las fiestas.
Tuve la suerte de probarlos durante la Sagra dell’Agricoltura de Calizzano, un evento que reúne a la Pro Loco de Calizzano y a la Pro Loco de Bardineto para ofrecer una cena típica a base de Lisoni. Fue una experiencia inolvidable, no sólo por la deliciosa comida, sino también por el ambiente cálido y genuino, que te hace sentir parte de una comunidad aunque sólo seas un visitante.
Los condimentos tradicionales de Lysons
Lo más fascinante de los Lisoni es que, según el lugar del Valle de Bormida en que te encuentres, pueden condimentarse de distintas maneras, reflejando las tradiciones locales y la variedad de sabores que ofrece esta tierra.
- Ajo machacadodel Río Nero: En algunas zonas, según me explicaron al final del festival, los Lisoni se condimentan con ajo machacado de una forma muy sencilla pero sabrosa. Este condimento, especialmente común a lo largo del Río Nero, realza el sabor de las patatas con una frescura acre, perfecta para los amantes de los sabores fuertes.
- Perejil, nata y ajo en Mereta: Más al norte, hacia Mereta, el condimento se vuelve más rico, con la adición de nata, que hace que el Lisoni sea cremoso y envolvente. El ajo y el perejil completan el plato, dándole un equilibrio perfecto de frescura y dulzura.
- BagnaCauda en Calizzano: Más cerca de Calizzano, los lisoni se sirven en una versión aún más intensa, condimentada con bagna cauda, una salsa hecha con ajo, anchoas y aceite de oliva. Es un condimento que hunde sus raíces en la tradición piamontesa, pero aquí, en las colinas entre Liguria y Piamonte, se convierte en parte integrante de esta especialidad, dándole un carácter fuerte y rústico.
La Fiesta de Lisoni en Murialdo
Otra ocasión ineludible para degustar Lisoni es la Sagra dei Lisoni que se celebra cada año el 16 de agosto en Murialdo, con motivo de la fiesta de San Rocco. Aquí, los Lisoni se preparan según la receta local, con aceite, perejil y queso parmesano, y se cocinan en una plancha caliente. La cocción a la plancha les confiere un crujiente único, mientras que el condimento, sencillo pero sabroso, resalta el auténtico sabor de las patatas.
En el festival, los lisoni se sirven calientes, recién salidos de la plancha, acompañados de un vaso de vino local y de la compañía de personas que comparten la pasión por la buena comida. Es una celebración de la zona y su cocina, que atrae tanto a lugareños como a visitantes deseosos de descubrir los auténticos sabores del Valle de Bormida.
I Lisoni: bollos de patata, un producto a mejorar
Pero los Lisoni no son sólo un plato festivo: son una verdadera expresión de la cultura gastronómica del Valle de Bormida. Las patatas, ingrediente principal de este plato, son un producto de gran calidad cultivado en los campos de los alrededores, donde el suelo y el clima favorecen una producción sabrosa y nutritiva. La receta Lisoni se basa en la tradición campesina, que sabía aprovechar al máximo los pocos ingredientes disponibles para crear platos contundentes y sabrosos.
Hoy en día, los lisoni son un símbolo de identidad para muchos municipios de la zona. Su preparación se ha mantenido fiel a la tradición, y aunque los condimentos pueden variar, el corazón del plato -la masa de patata- sigue siendo siempre el mismo. La valorización de este producto local es esencial para mantener viva una tradición que, a lo largo de los siglos, se ha adaptado pero nunca ha perdido su autenticidad.
Cada pueblo, una tradición diferente
Lo que también me encanta del Lisoni es que es un plato para compartir. Durante el festival de Calizzano, mientras hacía cola, me di cuenta de lo mucho que este plato consigue unir a la gente. No sólo porque se cocina y se sirve en grandes cantidades para compartirlo con todos, sino también porque cuenta una historia común, hecha de territorios, familia y lazos con la tierra.
Mientras probaba el Lisoni, pensé en lo importante que es apoyar estas tradiciones locales, no sólo por su valor cultural, sino también por el placer que proporcionan. Esto es lo que más me llamó la atención: la comida, en Val Bormida, es mucho más que un mero alimento, es una forma de celebrar la vida y el territorio.
Los lisoni son mucho más que un simple bollo de patata: son un símbolo del Valle de Bormida, un plato que encierra la historia, la cultura y el sabor de una tierra que siempre ha sabido sacar lo mejor de sus productos. Aderezados con ajo, nata, perejil o bagna cauda, los Lisoni llevan consigo el sabor de la tradición, el territorio y la convivencia.
Si tienes la oportunidad de asistir a uno de los festivales donde se preparan, no te lo pierdas. Degustar Lisoni en este contexto, quizá acompañado de una copa de vino local, es una experiencia que te hará apreciar aún más la sencilla pero rica cocina del Valle de Bormida.
Eventos y Fiestas en Lisoni
- Sagra dell’Agricoltura in Calizzano: Tradicional evento de agosto, en el que los Pro Loco de Calizzano y Bardineto colaboran para ofrecer una cena de Lisoni, condimentados según distintas tradiciones locales.
- Sagra dei Lisoni en Murialdo (16 de agosto): Celebración del plato típico, preparado a la plancha y condimentado con aceite, perejil y queso parmesano, con motivo de la fiesta de San Rocco.


